miércoles, 1 de octubre de 2014

Caminando


Caminé por la ciudad ubicando todos los sitios que Fernanda había marcado en su sencillo mapa. Hacía frío, y a ratos lloviznaba. Estaban empezando a colocar las luces navideñas en las principales calles: ángeles tocando la trompeta, un trineo tirado por renos y un Papá Noel a bordo, flores, campanas, regalos… cada calle tenía una temática con la que engalanarse de cara a las fiestas. Navidad, llegarían tan señaladas fechas y yo estaría sola en una ciudad casi desconocida. Empecé a valorar las decisiones tomadas ¿había hecho bien en irme? O ¿simplemente había huido de unos planes que no salieron a mi antojo? Pensé en mi casa, en las Navidades cuando mi madre vivía, en como decorábamos cada esquina de nuestro hogar para que no quedase un rincón que no resultase festivo. Y aquellas cenas de Nochebuena, cuando cantábamos La Marimorena utilizando como instrumentos los cazos de la cocina con cucharones de madera. Mi madre, cómo la echaba de menos ¿por qué tuvo que morir tan joven?


Andrajos