martes, 7 de octubre de 2014

Oscuridad



Cuando llegó no había nadie, estaban las luces apagadas y todo recogido, su madre le había dicho que regresase antes del cierre, eso iba a suponer un buen enfado de su padre, volvería a darle una paliza, estaba tan cansada de sus golpes… tenía tanto miedo.
Entonces oyó un ruido en el almacén, y se dio cuenta de que la puerta no estaba cerrada con llave. La abrió con cuidado, dentro todo estaba oscuro.
—¿Hay alguien ahí? ¿Papá? ¿Mamá? Chicos ¿no estaréis haciendo de las vuestras? —no obtuvo respuesta.
Con cuidado fue palpando la pared en busca del interruptor para encender la luz, no lo encontró y entró con la idea de buscar otra llave para cerrar y dejar a salvo toda la mercancía.
Escuchó un ruido, como si alguien se levantase del suelo, contuvo la respiración y se dispuso a salir corriendo, silenciosa. Sigilosamente y muerta de miedo intentó salir por la puerta que había dejado abierta. Pero fue más rápido que ella, una mano atrapó la suya y tiró para meterla dentro del almacén.