lunes, 27 de octubre de 2014

Otro momento de felicidad








Allí estaba. Nuestros ojos se cruzaron, las gotas de lluvia habían calado en mi pelo y se deslizaban por mi cara. Me quedé parada, no sabía qué decir, ni que hacer. Entonces él se levantó, dejó unas monedas sobre el platito de la cuenta, cogió la funda con su guitarra y vino hacia mi. Antes de que pudiera decir nada sus labios habían encontrado los míos, y sus brazos protegían todo mi cuerpo.

Nos besamos durante todo el trayecto de vuelta a casa, yo le pedía perdón, y él a mi, y nos reíamos y nos abrazábamos, parecíamos dos adolescentes. La lluvia continuaba pero no nos importaba mojarnos, era otro momento de felicidad, parecía que estaban viniendo todos juntos.

Andrajos