miércoles, 24 de septiembre de 2014

Viviendo













Lucky se reía y agarraba por los hombros a su hermano, contento por tenerle a su lado, sin importar las circunstancias. La iluminación la proporcionaba un aparatoso trasto que Lucky había ideado con una batería de coche que proporcionaba energía a varias bombillas, pero sólo en aquella sala, en el resto las velas y las linternas hacían el trabajo.
De pronto se oyó como alguien empujaba la puerta de la entrada, y todos se pusieron alerta, los dos hermanos se levantaron aguzando el oído. La puerta se cerró y oyeron como alguien colocaba los tablones que cerraban la casa por la noche, entonces todos se relajaron y continuaron la charla y las risas.


Andrajos